El árbol de navidad
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3. El árbol de Navidad




Las luces en las calles, los Belenes, los regalos y el ambiente familiar son algunas de las escenas más comunes del ambiente navideño. Pero, sin duda, una de las imágenes que antes se vienen a la mente cuando se piensa en estas fechas es el tradicional árbol de Navidad, una costumbre cada vez más arraigada y que ha ido sustituyendo a otras, como la de montar el Nacimiento. A pesar de que la decoración del abeto navideño en una costrumbre de raíces germanas, lo cierto es que quien ha exportado esta forma de adorno ha sido la cultura norteamericana.
Actualmente, en la mayoría de las casas se coloca un abeto decorado con elementos que cuelgan y con luces. Hay que señalar que en muchos hogares se ha implantado el árbol artificial, ya que el mayor problema de esta tradición consiste en qué hacer con él después de las fiestas, problema que durante años ha provocado que gran cantidad de abetos se hayan terminado secando y muriendo.
Tradición histórica.- Numerosos estudios han situado las raíces del árbol de Navidad en la época de los romanos, pero lo cierto, aunque parezca mentira, es que hay que remontarlo a épocas muy anteriores. Así, eran los antiguos egipcios quienes celebraban los fines de año con una ceremonia en la que era común llevar una penca de palma de doce hojas, una por cada mes del año. Con todas ellas se realizaba una pirámide y se quemaba en honor al dios Tor.
No obstante, el árbol de Navidad como hoy lo conocemos tiene su nacimiento en Alemania, en la primera mitad del siglo VIII, cuando mientras San Bonifacio, un misionero británico, se encontraba predicando un sermón para convencer a los druidas alemanes de que el roble no era sagrado, en el día de Navidad derribó uno de ellos. El roble cayó destrozando todos los arbustos y árboles más pequeños que encontró a su paso, de los que consiguió salvarse un pequeño abeto. San Bonifacio, representó esto como un milagro y le llamó 'el árbol del Niño Dios'. Así, en las sucesivas Navidades los cristianos celebraban la festividad plantando abetos y, posteriormente, esta costumbre evolucionó hasta dar lugar a la actual decoración. En España, ha tardado en arraigarse y no ha sido hasta mediados del siglo XX cuando se ha popularizado.



La colocación en el hogar de un pequeño pino o abeto es uno de los actos más significativos de la Navidad en nuestros días. Sin embargo, no es suficiente la presencia del árbol, sino que es necesario que éste se encuentre decorado con diversos adornos, entre los que se encuentran las esferas de cristal, las figuras diversas que se cuelgan o el popular espumillón, es decir, bandas alargadas brillantes. No obstante, si se quiere decorar de forma perfecta el abeto es necesario incluir iluminación, que le proporciona un aspecto más espléndido y navideño.
De cualquier forma, se pueden citar una serie de elementos que forman parte de una simbología cristiana y que se hacen presentes en el abeto, como la estrella que se coloca en la copa de éste y representa el astro que siguieron los tres Reyes Magos y que les guió hasta Belén. Este elemento puede ser sustituido por un angelito, que podría venir a interpretar la paz que se vive en estas fechas, o el Arcángel, que comunicó a la Virgen su estado de buena esperanza.
El resto de los elementos también tienen su significado o constituyen la evolución de otros elementos simbólicos. De hecho, antes de colocarse luces eléctricas la iluminación provenía de velas que simbolizaban purificación y la idea de que Cristo es la luz que guía al mundo. Por su parte, las herraduras son otro elemento habitual en esta decoración y constituyen un antiguo amuleto de buena suerte. Tampoco se pueden olvidar las manzanas o bolas de colores, como una forma de atraer la abundancia para la época venidera y que aparecieron en Bohemia en el siglo XVIII, o las campanillas, que son muestra de la alegría de estas fechas.
Cómo decorarlo.- El árbol de Navidad tradicional por excelencia debe ser siempre un pino o abeto, preferentemente de forma cónica, que se debe presentar en una gran maceta, plantado en tierra fina. Una vez encontrada la mejor ubicación en el hogar ya se puede proceder a colocar todos los adornos necesarios, desde las esferas de color, hasta la iluminación pasando por el espumillón y los adornos de la copa. Asimismo, es importante recordar que en los pies del árbol se deben situar los paquetes o regalos que simbolizan la llegada de los Reyes Magos con sus presentes, igual que ocurrió en el portal de Belén. No obstante, es frecuente esperar a la noche de Reyes para colocar directamente los verdaderos regalos. Últimamente, es muy frecuente, sobre todo en lugares públicos, la decoración clásica que consiste en intentar mantener una misma escala cromática en todo el árbol. Los tonos más adecuados son los dorados y plateados.
Finalmente, hay que subrayar la posibilidad de adquirir un árbol sintético, plegable, que ocupa poco espacio en el hogar y que se puede utilizar varios años consecutivos. Esta tendencia se ha generalizado, ya que la mayoría de las familias actuales no disponen de un jardín en el que plantar el abeto tras las fiestas, por lo que muchos de ellos se hechan a perder. Además, los abetos sintéticos ofrecen la posibilidad de presentar diferentes colores con el fin de escoger aquel que cumpla mejor el objetivo del resto de la decoración. No obstante, son muchos los hogares que aún prefieren conservar la costumbre del tradicional abeto navideño.


1 comentarios:

Anónimo dijo...
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